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Novena a la

Virgen
del Pino

Novena a la Virgen del Pino

Cómo se reza...

about

0.1

Intro

Cómo se reza la Novena

La Novena a Nuestra Señora del Pino fue escrita por D. Fernando Hernández Zumbado (Prebendado de la Santa Iglesia Catedral de la Diócesis de Canarias) en el año de 1782.

Durante los nueve días anteriores o posteriores a la celebración de la Festividad de Nuestra Señora Del Pino (8 sept).
1º.- La novena se inicia con la señal de la cruz, el rezo del Acto de Contrición y la oración de Inicio.
2º.- A continuación la oración del día correspondiente tras la cual se pide la gracia que se desea alcanzar.
3º.- Se concluye con la oración final (Afectos Devotos).

La parroquia de Ntra. Sra. del Pino en Teror celebra el Novenario del 8 al 16 de septiembre.

0.2

Oración Inicial

Oración Inicial

Acto de Contrición

† Por la señal de la Santa Cruz…

Dios inmortal de nuestras almas, Soberano y único bien, ¿cómo podremos dejar de amaros, sin cometer la mayor injusticia? Sois, Señor, infinitamente amable por vuestras inmensas perfecciones, y nos habéis colmado de innumerables dones. De vos hemos recibido todo cuanto somos y poseemos y nos habéis dado a vuestro propio hijo para reconciliarnos con Vos, por el mérito de su Pasión y precio de su Sangre.

¡Más ay! Ni vuestras perfecciones, ni vuestros dones os han ganado aún nuestro corazón. Este corazón criado para amaros, se ha convertido contra Vos mismo. Rebeldes a nuestro Dios, e ingratos a nuestro bienhechor, hemos violado vuestros preceptos, y os hemos vuelto injurias por beneficios.

En este estado ¿qué merecíamos de Vos, sino rayos y castigos? Pero, oh Padre de misericordias, Vos mismo, que nos hacéis conocer nuestra rebeldía e ingratitud, nos concederías lágrimas para llorarla. Aunque agraviado, nos miráis aún con ojos misericordiosos: tenéis siempre abiertos los brazos para recibir los que vuelven a vos, y gustáis de perdonar a los pecadores arrepentidos. Nosotros nos arrepentimos: Pésanos, Señor de infinita bondad, pésanos de haberos ofendido. Estamos ya resueltos a no pecar más, y a satisfacer a vuestra justicia. Fortificad nuestra resolución, armados de vuestra fortaleza, y entonces resistiremos a todas las tentaciones, haremos frutos dignos de penitencia, practicaremos todo género de buenas obras, perseveraremos en la virtud y conseguiremos la felicidad eterna.

Oración para todos los días.

Dios y Señor de suprema Majestad, a Vos sólo confesamos digno de nuestra adoración; pero no dudamos que aceptéis el culto que damos a esta Imagen de María Santísima. Nuestros padres nos han dicho, que dirigidos por un resplandor maravilloso la encontraron en la eminencia de un pino rodeada de tres hermosos dragos, de cuyos ramos se formaban una especie de nicho: que una lápida muy tersa le servía de peana, y que del tronco de aquel árbol nacía una fuente perenne de aguas medicinales. Pero si la veneramos, no es por estos respetos, sino porque excita en nosotros la memoria de la más santa de vuestras criaturas, y nos recuerda el ejemplo de sus virtudes para imitarlas, y la eficacia de su intercesión para invocarla con confianza.

Bendito seáis para siempre, Dios de inefable bondad, por habernos dado en María un modelo perfecto para nuestra imitación, y un motivo justo para nuestra esperanza. Virgen poderosa y clemente, pedid siempre a favor nuestro todos los bienes del alma, y socorros del cuerpo, que ayuden a la virtud.

¡Qué acción más propia de vuestras piadosas entrañas; Sois Madre de un Dios Salvador y las repetidas gracias que hasta aquí nos habéis conseguido, son otras tantas prendas de lo que debemos esperar en esta ocasión! A vos pues, clamamos, a Vos suspiramos, diciendo respetuosamente: Dios te salve, María,... etc.

Rezar ahora la oración del día que corresponda

0.3

Oración Final

Oración Final

Afectos devotos

Para todos los días de la Novena

María estrella del mar,
en los rumbos de esta vida
nos alumbra y nos conduce,
sirviendo de luz y guía:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Navegamos en un golfo
donde nuestra navecilla
entre borrascas y escollos,
a cada paso peligra:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Si las olas con el viento
de la tentación, se agitan;
si zozobramos al golpe
de infortunios y desdichas:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Si la ambición nos inquieta;
si la soberbia nos hincha;
si la de detracción nos pierde;
si nos consume la envidia:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Si la cólera nos turba,
si nos rinde la avaricia;
si el deleite y la torpeza
nos ciegan y precipitan:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Si el pecado nos asusta;
si el Juicio nos horroriza,
pensando que no hay clemencia
para una enorme malicia:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Si nos aflige la guerra;
si el campo se esteriliza;
si el hambre, la langosta
y el contagio nos castigan:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

En todas nuestras miserias;
En todas nuestras fatigas
y en la hora formidable
de la última agonía:
Miremos para esta estrella
invoquemos a María.

Ruega por nos Santa Madre de Dios:
- Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo Nuestro Señor.

Acordaos, oh Piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Vos haya quedado desamparado: animado con esta confianza a Vos también acudimos, oh Madre Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevamos a comparecer ante vuestra presencia soberana pidiéndoos piedad. No desogáis, oh Madre del Divino Verbo, nuestras ardientes súplicas, antes bien acogedlas favorablemente y socorrednos con piedad.
Amén.

Oración de cada día

"El hombre crece cuando se arrodilla". Alessandro Manzoni

Día PRIMERO

30 Agosto

Día 1º

Ejemplo

Navegaba hacia La Gomera una embarcación en que iba el Ilmo. Obispo de Canarias D. Francisco Javier Delgado y Venegas, cuando descargó en aquellos mares una horrible tormenta y fue tan grande el conflicto, que desmayaron tripulación y maestre mientras la nave tendida sobre las aguas era el juguete de las olas; Todos lloraban, nada ejecutaban, solo el Obispo los anima y los alienta; grita que corten árbol, velas y jarcias y prorrumpe su devoto corazón en estos fervorosos acentos: “Madre y Señora de Pino ¿para cuándo son tus milagros?”. Al instante, el mar se serena, el viento calma, cesa la tormenta y la nave desarbolada y rota entra en la bahía. En el mismo día y hora que esto sucedía se celebraba aquí la dedicación de este templo a Nuestra Señora del Pino.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, más perfecta que todos los Justos y más puras que las inteligencias: una y mil veces honramos los dones excelentes con que dios os ha enriquecido liberalmente. Vuestra Concepción ha sido inmaculada, vuestra Natividad santa, vuestra vida inocente. ¡Qué integridad la de vuestros cuerpo! ¡Qué pureza la de vuestra alma! Seno fecundo, pero virginal; Corazón humano, pero bañado siempre en afectos divinos. Feliz y dichosa María, Paraíso de deleite, en donde no entró jamás la Serpiente engañosa; Astro luminoso en donde no se descubre manchas: Mar tranquilo, en donde no se levantan tempestades. Gozaos, Señora, de vuestro privilegios, más, justamente, compadeceos de nuestras miserias. Concebidos en pecado, nacemos con inclinación al mal, y toda nuestra vida es una continua guerra. El mundo nos solicita con sus encantos; el demonio con sus artificios; la carne con su placeres. Asustados del peligro nos acogemos a vuestra protección.

Alcanzadnos, Madre piadosísima, que salgamos vencedores de toda tentación, para ser imitadores de vuestra pureza, y después participantes de vuestra felicidad, por los méritos de vuestro Hijo Divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día SEGUNDO

31 Agosto

Día 2º

Ejemplo

Léese en el libro de Los Milagros de Ntra. Sra. Del Pino, que entre 8 y 9 de la mañana del día 19 de Agosto de 1718 oyose un gran estrépito en la Iglesia en que antes de edificarse el templo actual se le daba culto: acudieron algunas personas y pudieron observar que se había declarado un incendio en el altar mayor y que los camarines en que se hallaba la Santa Imagen de Ntra. Sra. Del Pino, era ya pasto de las llamas; quisieron entrar al salvarla, pero muy pronto se vieron obligados a retroceder, porque el humo y el calor les asfixiaban. Poco después, movidos por su ardiente devoción volvieron con el mismo fin, pero con mucha sorpresa suya vieron que se hallaba la Santa Imagen junto al crucero de la capilla mayor a gran distancia de su nicho, como si con las manos la hubiesen puesto allí: Estaba en pie y sin lesión alguna, solo que siendo la imagen blanca y hermosa, le quedó el color pálido y amarillo, y se observó mantenerse así hasta el día de su fiesta. Ella misma se había salvado.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, más Santa que todos los Santos y más fervorosa que los serafines. ¡Qué bello uso habéis hecho de vuestro corazón! Libre de todo amor propio y sin apego a las criaturas, le habéis ofrecido enteramente al Creador. Dios sólo ha sido el dueño de vuestra alma; y todas las acciones de vuestra vida han sido otros tantos actos de caridad, siempre más preciosa y siempre más activa. Vuestra memoria ha sido para acordarse de los beneficios divinos; Vuestro entendimiento para buscar nuevos medios de agradar más y más al Señor. Vuestra voluntad para unirse toda, y consagrarse entera a Dios. ¡Qué consagración tan perfecta! ¡Qué ardores, qué incendios los de vuestro pecho, oh madre del casto amor! Amor que ardéis siempre, y no os apagáis jamás; Caridad que sois de mi Dios, abrasadnos a todos con vuestras llamas; descúbrase este fuego divino en todos nuestros pensamientos, palabras y obras; vaya siempre en aumento, a manera de una luz brillante, hasta el día perfecto de la eternidad, en que os amaremos sin límites, ni medida, Dios de nuestro corazón. Esta es la gracia que os suplicamos, por la intercesión de María purísima, y por los méritos infinitos de vuestro adorable Hijo que vive y reina con vos en unidad el Espíritu Santo, Dios por todos los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día TERCERO

1 Sept

Día 3º

Ejemplo

Había muchos días que Juan Pérez natural de Valleseco, (Gran Canaria) se hallaba paralizado de todos sus miembros; súpolo el Vble. Cura de este pueblo, que lo era entonces D. Domingo del Toro, quién mandó le trajesen a la Iglesia. Condujéronle en hombros hasta el pavimento en donde lo pusieron como en su lecho, por no poder tenerse de otro modo: llegó entonces el Vble Párroco quien en presencia de la Santa Imagen, le hizo desnudar el brazo que tenía paralizado y ungiéndole con aceite de la lámpara, le dijo que alzase el brazo invocando a la Stma. Virgen; hízolo así y quedó curado de aquel brazo; siguió invocando a la Stma. Virgen Del Pino, y a los pocos momentos pudo levantarse completamente curado y volverse a su casa sin auxilio de nadie.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, Templo del Señor y Sagrario de la Divinidad. ¿Qué alabanza os daremos que corresponda a vuestros méritos? Sois, Señora, la más respetable, entre todas las criaturas, por las grandezas de vuestra dignidad; la más Santa por la excelencia de vuestra gracia; la más elevada, por la eminencia de vuestra gloria; la más amable, por la ternura de vuestro corazón. ¡Con qué respetos os saludamos como reina de los Ángeles y Madre del mismo Dios! ¡Más con qué ánimos os invocamos como asilo de reos, y refugio de pecadores! Superior a todos los bienaventurados en gloria, también le excedéis en piedad; y cuanto más os acercáis a la fuente de todos los bienes, tanto más gustáis de hacer correr arroyos, sobre los que recurren a vuestra protección, ¡Oh piedad, oh protección de María! Vos, Soberana Señora, os complacéis de ser para nosotros dulce Madre, y de tratarnos como hijos muy amados.

Haced por vuestra intercesión que nos miremos todos como hermanos, herederos de unos mismos bienes y promesas. Alcanzadnos un amor fraternal, una estrecha unión una bondad compasiva, una estable conformidad de dictámenes y afectos, para merecer pasar a la morada de la paz, en donde vuestro adorable Hijo vive y reina con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día CUARTO

2 Sept

Día 4º

Ejemplo

Un año había que sor Ana Teresa de San Vicente, religiosa profesa del Convento de Santa Clara de Las Palmas, tenía un gran tumor en la cara, para cuya curación no fue suficiente la ciencia de los médicos, pues al cabo de un año de continuas medicinas, se hallaba lo mismo que al principio. Sucedió entonces que habiendo sido llevada a Las Palmas la Imagen de la Virgen del Pino con ocasión de una gran necesidad, al pasar frente al convento la volvieron para que la vieran las religiosas. Asomose con este motivo Sor Ana a una ventanilla y allí en presencia de la Sta. Imagen le rogó con fervor y lágrimas que la curase de aquel padecimiento. Cayéronsele al instante las vendas y emplastos que tenía en el tumor. Sor Ana estaba completamente curada y en el lugar del tumor, le quedaba sólo una pequeña cicatriz.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, consuelo de afligidos y refugio de pecadores. ¡Con qué ánimo, desde este valle de lágrimas, clamamos hacia vos, exaltada sobre todos los Coros de los Angeles! No sois, Señora de la condición del hombre, que suele olvidarse de los desgraciados, luego que él ha llegado a ser feliz. Vos, subiendo al Trono de vuestra exaltación, nos habéis llevado a todos en el seno de vuestra misericordia. En medio de vuestra felicidad atendéis a nuestras miserias, y os complacéis de ser Depositaria de los tesoros divinos, para derramarlos sobre los que recurren a vuestra protección. ¡Oh piadoso uso de la autoridad y del poder! El Cielo y la Tierra, los hombres y los ángeles bendigan para siempre vuestra mano compasiva y liberal. ¡Qué felices seríamos nosotros si, a imitación vuestra, Madre de la bondad, tuviéramos entrañas de dulzura para con los necesitados!.

Alcanzadnos, Señora, un corazón tierno, y sensible a los clamores de aquellos que se acojan a nuestro asilo para consolar sus aflicciones o remediar su pobreza. Retírese lejos de nosotros la soberbia que desprecia al pequeño, y la dureza que se olvida del pobre. Seamos todos benignos y misericordiosos, para merecer en el último Juicio la bendición de vuestro Hijo Divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día QUINTO

3 Sept

Día 5º

Ejemplo

Asolaba a Las Palmas en el año 1721 una gran epidemia que amenazaba con dar fin a la población, y que por ningún medio se podía extinguir y determinaron llevar a dicha ciudad la Imagen de Ntra. Sra. del Pino. Llevóse, en efecto, procesionalmente a Las Palmas la Sta. Imagen y desde que llegó al Castillo que llaman del Rey y que domina toda la población, cesó la epidemia, sanaron los que estaban entonces enfermos y ni un solo caso volvió a darse de aquella terrible enfermedad.

No ha sido ésta la única vez que ha experimentado la Ciudad de Las Palmas, la protección de Nuestra Señora del Pino, en veintidós ocasiones ha sido conducida a ella la Santa Imagen y en otras tantas se ha alcanzado la gracia que se deseaba conseguir.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, luz del mundo y hermosura del Cielo. ¿Quién podrá elogiaros según vuestra dignidad? El Espíritu Santo os ha elegido por su Esposa, y de vuestra sangre inocente ha formado un Cuerpo Divino. Sin dejar de ser pura, habéis pasado a ser fecunda, y todo un Dios ha sido el fruto de vuestra fecundidad. ¡Qué destino, qué grandeza la vuestra, Madre del mismo Dios! Más, ¡oh incomparable Señora! Vos habéis sido, tan humilde, como grande; y vuestra extraordinaria virtud ha correspondido a vuestra maternidad divina. El mismo Cielo se ha humillado a vuestras plantas; los ángeles os han hecho, como a su Reina, los más reverentes obsequios; y Vos no os atribuís otro nombre que el de Esclava del Señor. Júntense, pues, todas las voces para celebrar la multitud de vuestras excelencias: pero al mismo tiempo excítense todos los corazones a imitar el ejemplo de vuestra humildad. Por ésta se os han abierto los más ricos tesoros de la gracia, y habéis sido enriquecida con dones los más preciosos.

Alcanzadnos, Señora, que a imitación vuestra seamos humildes para entrar en parte en vuestras riquezas; que nos despojemos de todo amor propio; que confesemos nuestra pequeñez, y reconozcamos más y más la soberanía de vuestro Hijo Divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día SEXTO

4 Sept

Día 6º

Ejemplo

Apresaron los moros a un caballero que en compañía de una hija de corta edad, se hallaba en una pequeña embarcación y una vez en Berbería, instaban a la niña una y otra vez a que renegase. Mantúvose esta firme en su fe y habiendo recobrado la libertad, contó a su padre que siempre que la instigaban los moros a renegar, veía que un niño, poniéndose en su hombro le decía que no renegase que pronto ella y su padre se verían libres del cautiverio. Decía también que el niño estaba como sostenido por otra persona, lo que les movió a creer que era alguna imagen del Niño Jesús, sostenido por otra de su Stma. Madre. Habiendo llegado a Gran Canaria, visitaron varias iglesias e imágenes de la Stma. Virgen hasta que a llegar a Teror y ver a Nuestra Sra. Del Pino, sin nadie preguntarle, comenzó la niña a dar voces diciendo que era aquel niño que en Berbería, le decía que se mantuviese en la fe. Por cuya reverencia vistió esta mujer el hábito de religiosa en el convento de Santa Clara de Las Palmas, con el nombre de Sor María del Pino.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, luz del mundo y hermosura del Cielo. ¿Quién podrá elogiaros según vuestra dignidad? El Espíritu Santo os ha elegido por su Esposa, y de vuestra sangre inocente ha formado un Cuerpo Divino. Sin dejar de ser pura, habéis pasado a ser fecunda, y todo un Dios ha sido el fruto de vuestra fecundidad. ¡Qué destino, qué grandeza la vuestra, Madre del mismo Dios! Más, ¡oh incomparable Señora! Vos habéis sido, tan humilde, como grande; y vuestra extraordinaria virtud ha correspondido a vuestra maternidad divina. El mismo Cielo se ha humillado a vuestras plantas; los ángeles os han hecho, como a su Reina, los más reverentes obsequios; y Vos no os atribuís otro nombre que el de Esclava del Señor. Júntense, pues, todas las voces para celebrar la multitud de vuestras excelencias: pero al mismo tiempo excítense todos los corazones a imitar el ejemplo de vuestra humildad. Por ésta se os han abierto los más ricos tesoros de la gracia, y habéis sido enriquecida con dones los más preciosos.

Alcanzadnos, Señora, que a imitación vuestra seamos humildes para entrar en parte en vuestras riquezas; que nos despojemos de todo amor propio; que confesemos nuestra pequeñez, y reconozcamos más y más la soberanía de vuestro Hijo Divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día SÉPTIMO

5 Sept

Día 7º

Ejemplo

Cuando se cayó el pino en que se apareció esta imagen de la Stma. Virgen, se pudo observar que estaba hueco, y conteniendo en su interior gran cantidad de agua que recogieron y repartieron entre las personas de mayor distinción, por creer que sería de aquellas milagrosas aguas que en otro tiempo nacían del tronco de aquel árbol. Movidos por el deseo de curarse, acudían entonces muchos enfermos entre los que estaba Álvaro Yánez, completamente ciego, quién pidió le lavaran los ojos con aquella agua, pues creía que la Stma. Virgen le curaría por medio de ella. En efecto: desde que aquellas milagrosas aguas humedecieron los párpados del pobre ciego, quedó éste viendo y pudo así volver a su casa sin necesidad de guía y como si jamás la vista le hubiese faltado.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, dulzura y esperanza nuestra. No en vano recurrimos a vos en nuestras necesidades, y nos acogemos bajo las alas de vuestra protección. Vos, Madre dichosa del mismo Dios, habéis recibido un poder proporcionado a vuestra dignidad, y vuestra clemencia no es inferior a vuestro valimiento. ¿Qué no debemos esperar de vuestras entrañas compasivas nosotros, que somos los hijos de vuestro amor, y los herederos de la sangre de vuestro dulce Jesús? Esta sangre preciosísima nos ha redimido para el Cielo; pero nuestra voluntad aún se inclina a la tierra. ¡Con qué rubor hacemos la confesión de nuestra miseria! Conocemos que el mundo no ofrece sino falsedad en sus bienes, amargura en sus placeres, vileza en sus honores; sin embargo, ese mismo mundo no deja de tener atractivos para nosotros. ¡Oh y cuánto necesitamos de un auxilio eficaz para no ser vencidos de una tentación tan violenta!.

Alcanzadnos, Señora, una Gracia, fuerte y poderosa para triunfar del siglo y sus vanidades. Haced por vuestra intercesión que nada reputemos grande sino Dios: nada precioso sino la virtud, nada deseable, sino los bienes eternos, cuyo derecho nos ha merecido vuestro adorable Hijo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo. Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día OCTAVO

6 Sept

Día 8º

Ejemplo

Más de un año había que José Dropesa y Torres, natural de Las Palmas, padecía de un tumor que los médicos no habían podido curar, hasta que en 1711 en que fue llevada a dicha ciudad la Imagen de Nuestra Señora del Pino, acudió a ella pidiéndole con fervor le curase de aquella enfermedad que tanto le hacía sufrir. Llegó a creerse que acompañando de la Sta. Imagen el día de su vuelta hasta su Iglesia y untándose allí el tumor y una llaga que tenía en un brazo con el aceite de la lámpara que ardía ante su altar, podría curarse. Salió, en efecto, acompañándola, pero al llegar al sitio, donde llaman "San José del Álamo", sintió unos dolores tan fuertes que se vio precisado a adelantarse, llegando a este pueblo a las cuatro de la tarde; entró inmediatamente en la Iglesia e introduciendo la mano en el aceite de la lámpara, se untó con ella el tumor y la llaga. Volviose a Las Palmas aquella misma tarde y al reconocer en su casa el tumor vio que estaba completamente curado. Descubrió la llaga del brazo y con gran sorpresa vio que había también desaparecido y reconociendo en su curación la mano protectora de Ntra. Señora Del Pino, prometió ser de allí en adelante su fervoroso devoto.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, elevada sobre las estrellas y coronada de inmortalidad, gozad eternamente del premio debido a vuestros méritos: recoged el fruto copioso de vuestro trabajo. Vos Señora, ejemplo perfecto de inocencia, no menos habéis sido dechado de mortificación, Vuestro Santo Cuerpo ha sufrido todos los rigores de la austeridad; vuestro espíritu puro ha recibido con gusto el cáliz de amargura, que se le daba a beber. ¿Cómo no habéis de tener la mayor parte en los gozos y dulzuras del Cielo? Sean enhorabuena las Coronas y recompensas para Vos, Reina de todos los santos; más para nosotros pecadores sea la clemencia, el perdón, la gracia del arrepentimiento. Debíamos haber reducido a servidumbre nuestro cuerpo rebelde, y le hemos tratado con demasiada delicadeza. Justo era que bendijésemos la mano del Señor que nos afligía, y hemos prorrumpido en amargas quejas.

Alcanzadnos, dulce María, el don de compunción, y de eterna reforma. Nuestra carne es enemiga de nuestro espíritu; sea también victima de la penitencia. La voluntad de Dios es la causa de todos los sucesos; sea también objeto de vuestra adoración. Así, mortificados y sumidos por medio de una viva fe, podremos ser admitidos como Vos al torrente de delicias que beben los escogidos en el Cielo, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo. Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]
Día NOVENO

7 Sept

Día 9º

Ejemplo

En el año 1718 llegaron a Teror con el fin de visitar y orar ante la imagen de Ntra. Sra. del Pino, algunas personas entre las que se hallaba una mujer completamente ciega, natural de S. Lorenzo (G. Canaria) y habiendo entrado en la Iglesia, dijo al Sacristán menor, que venía a rogar a la Stma. Virgen le concediera la vista, y que para ello le ungiera los ojos con el aceite de la lámpara que ardía ante la Sta. Imagen. Díjole el sacristán que no lo creía conveniente porque había oído decir que aceite era perjudicial a la vista, pero como instase la ciega, movido por la compasión, tomó unos algodones y empapándolos en el aceite de la lámpara, ungió con ellos, los ojos de la pobre mujer. Al instante comenzó ésta a dar voces diciendo que ante nada veía y que Ntra. Sra. Del Pino le había concedido la vista, y aquella mujer que poco antes necesitaba que la condujesen las personas que le acompañaban, pudo volver a su casa, bendiciendo a aquella celestial Señora que tan liberalmente la había curado.

Oración:

Gloriosísima y siempre Virgen María, criatura la más perfecta y Madre del Creador. ¡Qué preciosas han sido las riquezas de vuestra gracia! ¡Qué ricos son ya los tesoros de vuestra gloria! Aquí en la tierra os habéis adelantado a los mismos ángeles en merito y dignidad: ahí en el Cielo les excedéis también en felicidad y elevación. Exaltada sobre todos los coros de los Bienaventurados, sois la Soberana del Universo; y nada hay superior a Vos, sino el augusto Trono de vuestro Hijo Divino. Este Señor os ha enjugado ya las tiernas lágrimas, que os hacía derramar el deseo ardiente de estar unida a Él enteramente. Habéis entrado en posesión suya, y vuestro corazón se halla abnegado en gozos inefables y eternos. ¡Ojalá llegáramos finalmente a participar de vuestra dicha! Pero es necesario imitar antes vuestra virtud.

Alcanzadnos, Señora que a imitación vuestra, vivamos más unidos al Cielo con el corazón, que a la tierra con el cuerpo. Haced que miremos al mundo como un triste destierro y un duro cautiverio. Nuestro origen, nuestro Padre, nuestra herencia está en el Cielo; allí también debe estar nuestros pensamientos y nuestros afectos. ¡Oh Padre, oh herencia de los justos! Dirigid, Señor, a Vos todos nuestros deseos, para que Vos mismo seáis después toda nuestra recompensa por los méritos de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Vos, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

Amén

[Pídase ahora la gracia que se desea alcanzar]

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Ubicación

Basílica

La Basílica de Teror fue creada parroquia en 1503 y la construcción del actual templo data de 1760. La riqueza artística del templo se manifiesta en el edificio, que posee tres naves, ejecutadas en arcos de medio punto y cubierta de dos aguas, y una torre de sillería amarilla adosada en una esquina de su fachada principal. Por Decreto del Papa Pío X el 16 de abril de 1914, se designa patrona principal de la Diócesis de Canarias a la Santísima Virgen del Pino. A propuesta del Obispo Marquina, fue declarada basílica en el año 1916.

  • Plaza de Nuestra Señora del Pino (Teror - Gran Canaria) 35330 - Las Palmas
  • 928 630 118 / 928 613 428
  • info@basilicadelpino.es
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